Therians en Misiones, entre el monte y el colectivo urbano
En Misiones uno ya está acostumbrado a convivir con criaturas extrañas: el tatú carreta que cruza la ruta como si fuera dueño del peaje, el vecino que insiste en prender fuego hojas a las tres de la tarde, y el político que promete asfalto en cada campaña como si fuera un hechizo mágico. Pero últimamente, entre tereré y chipitas, apareció una nueva fauna urbana: los therians.
Para el desprevenido, un therian es alguien que se identifica espiritualmente con un animal. En Posadas, por ejemplo, ya no sorprende ver a un joven que asegura ser un yaguareté mientras espera el 31 en la parada. El problema es que el colectivo viene lleno, y el felino interior no tiene paciencia: ruge, se enoja, y amenaza con arañar al chofer si no abre la puerta. El chofer, curtido en mil batallas, responde con la calma de siempre: “Subí por atrás, tigre”.
ESCENAS COTIDIANAS
- En la costanera, los therians se juntan a la tardecita. Uno corre como tapir, otro se revuelca como pecarí, y el resto mira el Paraná como si fuera su hábitat natural. Los pescadores ya no saben si tirar la caña o llamar a Parques Nacionales.
- En las peñas folclóricas, el therian que se cree colibrí se acerca a las mesas y pide azúcar. “Es para el néctar”, aclara. El mozo, resignado, le trae un sobrecito de edulcorante.
- En los boliches, el therian-lobo aúlla cuando suena reguetón. Nadie lo juzga: en Misiones todos tenemos un poco de animal interior cuando suena “La cumbia de los trapos”.
El choque cultural
La provincia, que ya mezcla guaraní, criollo y porteño, ahora suma zoológico espiritual. Los vecinos reaccionan con la típica filosofía misionera: “Mientras no me muerda, que haga lo que quiera”. Eso sí, los therians empiezan a reclamar derechos: descuentos en veterinarias Y prioridad en senderos ecológicos.
Reflexión final
Quizás los therians no sean tan raros. En Misiones todos
tenemos algo de animal: el que se cuelga del colectivo como mono, el que se esconde del calor como lagarto, o el que se lanza al río como dorado. Tal vez los therians solo se animaron a decir en voz alta lo que los demás disimulamos con tereré y ventilador.
